martes, 9 de octubre de 2007

Al ritmo de Quentin

Quentin Tarantino es amado u odiado por la forma en que realiza cada una de sus historias, las cuales emplean esquemas narrativos audaces para cada uno de sus relatos; que lo hacen único. Este hombre ha sabido utilizar el arte de la música en cada una de sus obras. Él concibe el filme con base a la música que va a tener.

La filmografía de Tarantino es inconcebible sin música, sería inimaginable Kill Bill sin Bob Dylan cantando 'Stuck In The Middle With You', en la escena de la tortura de policía, o las andanzas de Jackie Brown sin ese 'Street Life' de Randy Crawford o el mítico baile de John Travolta y Uma Thurman sin Chuck Berry y su 'You never can tell'. El universo de Tarantino se cimenta en canciones que de no ser por su cine pasarían a formar parte del subconsciente, como tantas otras cosas que el director toma prestadas y que a nosotros nos parecen tan nuevas.

Tarantino selecciona la música con cuidado, y recuerda su infancia con las melodías de su agrado, además de que las lleva a la pantalla grande en cada relato. Toda historia del cineasta norteamericano tiene influencias de géneros como el gore, el western spaghetti o el cine blaxplotaition, plasma sus gustos cinéfilos con los musicales, y le da un toque mágico a cada escena con la banda sonora que selecciona.

Culpable de que los soundtracks incluyan diálogos de manera certera. Parece como si las cintas estuviesen al servicio de la música que el autor selecciona. Amante del cine de François Truffaut y Jean-Luc Godard, y enamorado de la música de Bob Dylan. Este autor captura el ritmo y la personalidad con la banda sonora de cada filme.

El cine en la actualidad no se concibe sin la música, ya que es leit motiv del séptimo arte. Una escena de cualquier película de Quentin es nada sin la música, porque pierde la esencia el relato. El acompañamiento sonoro es una acción revolucionaria para este hito del cine.

Así como Tarantino hace su aparición con algún personaje en cada cinta tal si fuera un órgano de un cuerpo. La música representa el espíritu del cineasta al ser emoción, acción y toda clase de estímulos sensoriales, que van de lo extravagante a lo introspectivo. Reservoir Dogs es maravillosa porque se explica el significado de la canción de Madonna “Like a virgen”, para dar paso a una discusión acerca de la conveniencia de dejar propina o no. Pulp Fiction es legendaria por un soundtrack contrastante y enigmático.

Kill Bill en sus dos partes tiene una música que se convierte en la piel de la imagen, y simplemente atrapa al espectador por ser la guía del mismo. “La música y el cine van de la mano, así como necesito pensar en un actor, preciso saber qué música utilizaré acompañando la imagen”, afirma el realizador. La música es la personalidad del cineasta y de su ideología.